Vuelta
Comimos el último desayuno y dejamos el hotel
a las 10 (creo). Hubo colas largas en el aeropuerto, entonces yo y Anita nos
acostamos afuera, en el sol. Volvimos a Stavanger…
Fue triste que el viaje había terminado, pero
al mismo tiempo estuvimos felices porque la semana había sido tan divertido,
habíamos visto, probado tan mucho, y teníamos tantas memorias preciosas.
Algunas fotos del hotel:
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