Viajamos el 22 de diciembre y dejamos un Stavanger lluvioso y frío. El viaje de avión duraba unos 5 horas pero en el momento que bajamos del avión en el aeropuerto del sur de Tenerife, el aire caliente nos invadió. Era estupendo.
Los primeros días solo pasamos en la playa; tomamos sol, nadamos en el mar y comimos tapas. No había ningún ambiente de navidad pero tampoco no extrañé la navidad noruega. Mamá y papá jugaban el golf casi todos los días mientras yo y Helene (mi hermana) fuimos caminando por la playa y disfrutamos la vida.
| Yo y mi hermana con La Playa del Duque al fondo |
Los otros días también comimos muy, muy bien.
Un día fuimos a un restaurante para almorzar y conocimos a uno de los camareros. Se llamaba Nahan. Antes de ir, nos dijo que si volvíamos el próximo día el nos invitaría a un vaso de sangría. Entonces volvimos el otro día para comer paella y tomar sangría.
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| Gracias Nahan |
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| Paella, hermana y sangría |
El viernes, yo y Helene fuimos montando los caballos. Fue muy divertido. Y el sábado, el penúltimo día, buceamos en el mar. Era una experiencia del otro mundo.
Domingo por la mañana tomamos el avión atrás a Noruega. No me quería ir de Tenerife :(
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| Mi hermana bonita. Y el hotel. |
| Dos optimistas en Tenerife |
Un día tuvimos una visita de un gatito en el habitación de hotel. Le llamábamos Fabio.
El último día volvió a nuestro habitación y le dejé dormir en mi cama.. Pero en el medio de la noche le echó afuera porque creía que tenía pispis. Fabio maulló por media hora antes de que yo podía dormir otra vez.




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